17 abr. 2014

Mi pequeño mundo

Ha llegado la hora de hablar un poco de mí.

Mi infancia fue preciosa ya que mis padres hicieron lo imposible por sacarnos a mis hermanos y a mí adelante. Mi madre siempre fue nuestra compañera de juegos y estaba ahí en todo momento, sin embargo mi padre tenía que irse muy temprano a trabajar y volvía a las tantas pero siempre tenía ganas de estar con nosotros, jugando y haciéndonos rabiar.

Ahora que soy mayor valoro todo eso mucho más, ya que parece que es una tontería pero cuidar a un niño requiere mucha paciencia, esfuerzo y sacrificio. Imaginarme entonces el cuidar a tres niños con una diferencia de edad de 5 años entre la grande y el pequeño me hace quererles mucho más.

Espero algún día ser tan buena madre como lo eres tú, mamá y que mi novio/marido o lo que acabemos siendo lo sea tanto como tú, papá.

Puedo decir que hasta los 12 años fui inmensamente feliz. Luego las cosas se torcieron por hache o por be, tuvieron que pasar así, no hay que buscarle tres pies al gato.

Cuando llegué al instituto mis "amigas" me dejaron de lado y se fueron con otras niñas y niños -sobre todo niños- mucho más guays que yo y claro, la chica rarita con corsé ortopédico, gafas y aparatos no podía ir con ellas. Después me alegré porque todas acabaron con bombo o en el mundo de las drogas, a día de hoy todas ellas son madres.

Pero qué sola estaba en el mundo, las demás chicas con las que me iba solo pensaban en estudiar y a penas salían (si lo hacían era con los padres al lado) Así que me refugié en el ordenador. Horas muertas frente a una pantalla jugando a sims, habbo (wtf?), imvu... Conocí a varios niños que con el paso del tiempo pasaban de mí por no ser una p****.

Cuando tenía 15/16 años conocí a un buen grupo de amigos con el que ya a penas hablo, no sé qué pasó pero todos nos fuimos por un lado debido a peleas y tonterías, pero sobre todo mi "salvación" fue él. No sé si se habría fijado en mi de  haber seguido llevando el corsé y los aparatos pero fue el único que me valoró por como era.

Pasamos malos momentos -el segundo año fue desastroso- pero ahí estamos los dos, apoyándonos el uno en el otro cuando las cosas se tuercen o vienen rachas malas.

Ahora mismo soy completamente feliz gracias a mi familia, mi novio y mis amigas.

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