3 jun. 2014

Fin del segundo año - Maestra en Educación Primaria

Muchas veces pienso en aquel tiempo que desperdicié  y es que a veces mi madre no puede evitar retener la típica frase: "Ahora estarías en cuarto y ya habrías terminado la carrera..." 

Pero no me siento mal por ello, siento que he aprendido que tomé una decisión errónea pero ¿quién nos la comete alguna vez en su vida? Puede que yo esté más predispuesta a cometer errores que los demás pero de los errores también se aprende y es posible que yo haya aprendido más que los demás.

[Al menos eso quiero creer]

Estoy entusiasmada -dejando de lado eso de los fallos, errores y demás- pues he aprendido tanto, he evolucionado de tal manera que me cuesta creérmelo. Recuerdo que no escogí esta carrera antes porque me daba miedo a hablar en público y pensé que diseño gráfico (la carrera de publicidad) me iba a eximir de este mal rato ¡Cuán equivocada estaba! 

Hoy en día, con el plan Bolonia prácticamente ninguna carrera se libra de exposiciones y hablar en público pero qué ilusa era pensando que en publicidad no iba a tener que hacerlo. Estaba amargada, me dejaron de lado y no podía hacer los trabajos grupales llegando a suspender por esta tontería. Aun así me alegro de que así ocurriera pues recapacité y decidí meterme en aquello que tanto amo, la educación.

Porque no puedo adorar más a los niños pequeños, me encanta estar junto a ellos porque aprendo tanto que ni yo misma lo puedo llegar a asimilar. He aprendido que los tiempos han cambiado y los niños ya no se cortan o no están tan cohibidos como antes a la hora de formular preguntas y sentir curiosidad por todo aquello que les rodea.

Recuerdo que el año pasado no podía hacer frente a una exposición porque me temblaban las piernas y la voz de tal manera que parecía la Duquesa de Alba, el corazón me iba a mil por horas y hablaba lo más rápido posible para terminar antes y dejar de pasar ese ridículo en clase. He de decir que aunque esto sea mental, también influye el ambiente que haya en la clase y el grupo no era muy bueno que digamos en este aspecto.

Poco a poco lo fui superando, no sé cómo pero este año al enfrentarme a la primera exposición lo hice de una manera tan tranquila, natural y pausada que me sorprendí a mí misma en el momento en que estaba exponiendo mi parte del tema. ¡Qué alivio sentirte libre de ti misma!

Cerrando esta pequeña entrada quiero animaros a todos y todas a que sigáis vuestros instintos, vuestros deseos y escuchéis a vuestro corazón antes que a vuestra cabeza, pues él es siempre quien tiene la razón.

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