22 jun. 2014

Paradojas de la vida

Suele decirse que no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Bien, ese proverbio no se cumple absolutamente nunca. Somos personas egoístas que solo pensamos en nuestro bien personal y pasamos de todos aquellos que nos rodean.

Creo, sinceramente, que soy una especie en peligro de extinción. La gran mayoría del tiempo pienso más en los demás que en mí misma y suelo salir normalmente mal parada.

A veces debería ser egoísta y hacer aquello que me plazca en el momento que me plazca pero luego vuelve a sonar esa conciencia tan estúpida que tengo ahí dentro diciendo ¡Eso está mal! ¡No deberías hacer eso!
Cristina, eres una estúpida.

No entiendo como las personas pueden criar de manera tan diferente a varios hermanos, dándole todo a uno, permitiéndole absolutamente todo lo que haga y al otro restringirle todo. Además resulta paradógico que de aquel que mejor imagen se tenga y al que no le reprochan nada es aquel que está malcriado y no piensa en nadie más que en sí mismo.

Los niños pequeños siempre son unos malcriados, al menos en la mayoría de los casos que conozco y es tan injusto que el mayor siempre se lleve las regañinas, siempre esté mirado con lupa para recriminarle el más mínimo fallo y echárselo en cara mientras que el pequeño recibe halagos, no se le puede regañar y hace todo lo que quiere y mucho más sin tener en cuenta a nadie, sin mirar si está bien o no y sin tener ningún tipo de respeto o pudor.

Estoy harta de que me traten de una manera restringente y a los demás no ¿A caso soy un monstruo? ¿Soy maleducada? NO. Estoy harta de ser tratada mal mientras que a los maleducados/as y sinvergüenzas se les trate como a reinas y reyes.

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