24 jun. 2014

Por fin soy libre!

Libre de madrugar tantísimo, de tener que coger un autobús de una hora para ir y otra hora para volver -sin tener en cuenta sus horarios tan estúpidos al tratarse de un autobús que va a la Universidad, sí, línea 18, te odio y me voy a deshacer de ti durante dos o tres meses- de tener que pasar allí 12 horas haciendo trabajos y más trabajos de innumerables asignaturas y temáticas completamente diferentes, libre de bocadillos para almorzar que me dejaron el estómago hecho mierda y libre de esos compañeros de grupo que no colaboran, que solo se rascan y preguntan cosas sin sentido, que no acuden a las reuniones de grupo y que no hacen siquiera su parte correspondiente.

Por fin soy libre de todo eso y más. Adiós querida universidad, quizá te eche de menos pero no lo que he escrito anteriormente. Lo que sí echaré de menos será ver a mis amigas todas las mañanas y contar cotilleos, el participar en clases activas que han hecho que pierda muchos miedos que me comían por dentro, de esos profesores que son tan competentes (sí, aún quedan) que nos han enseñado tanto, no solo como futuros maestros sino como personas. Esas personas definitivamente, demuestran que aún quedan profesores honrados que se ganan el sueldo con creces y no aquella lacra de la UMA que se enriquece sin hacer más que leer powerpoints.

Si dijera que no tengo ganas de empezar ya el siguiente curso estaría mintiendo, pero también necesito descansar, y me lo merezco (sin tener en cuenta las notas que vaya a sacar), disfrutar un poco de la cama, mi querida y amada cama, de mi prima, de mi familia, de la playa, del sol, del no hacer nada, de leer y de vaguear.

¡Vacaciones, por fin soy libre!

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