22 jul. 2014

La continua lucha con los miedos.

A veces nos encerramos en nosotros mismos por culpa de nuestros propios complejo y las habladurías de la gente, creando un caparazón inquebrantable que nos protege de los demás, pero también nos coarta, estando limitados a ese "caparazón" o escudo.

Y una cosa está clara, si te limitas a vivir dentro de ese caparazón, no vives ¿Por qué? Porque estás limitado a aquel mundo que tú mismo te has creado, vives deprimido y no tienes ganas de nada, simplemente de estar solo o a tus cosas que más te gustan o menos problemas te dan y ahí estás, siendo un mueble más de la habitación que te rodea, sin aspiraciones, sin deseos... solo con miedo.

El miedo es algo horrible para quien lo padece, pero imperceptible para los demás. Bajo mi punto de vista el miedo es casi una elección que nosotros mismos hacemos. Yo he vivido con miedo muchos años, y por eso estaba siempre deprimida, no tenía amigos, no salía, solo estaba sentada frente a mi ordenador día tras día. Al menos tuve una vía de escape a través de la cual me evadía de mi mundo y pasaba a ser aquello que estuviera haciendo a través del ordenador.

Sí, está bien, pero cuando te enfrentas al mundo viene la ansiedad. Te da miedo, incomodidad e incluso angustia estar rodeada de gente. Para mí ir a una boda o comunión era un suplicio. No entendía cómo la gente podía estar pasándoselo bien en un espacio tan abarrotado de personas y siempre pensaba: yo nunca me voy a casar, porque no podría. 

No sé cómo explicar aquello que me pasaba, era una angustia continua y no podía disfrutar en ninguno de los convites.

Era como si nuestros mundos fueran completamente diferentes. Yo me ahogaba en ese mundo, no me dejaba respirar. Y claro, aparecían las malditas taquicardias nocturnas, noche tras noche tras noche...

La vida era un sufrimiento continuo. Solo tenía mi ordenador, mi habitación y el instituto para cobijarme. No podía contar nada de esto a quienes me rodeaban pues se sentirían mucho peor que yo y no podía cargarles con más problemas, esto debía solucionarlo yo sola.

Y con muucho esfuerzo lo conseguí, después apareció Jose y superé tantos miedos que no podría ni escribirlos todos porque se me escaparía alguno de ellos. Fui capaz de ir en autobús sola, manejarme sola, ir a sitios que nunca había visitado sin ayuda de nadie, solo de mis pies y mi cabeza -porque si tu cabeza está llena de problemas, miedos y angustia, está claro que no vas a superar nada- pero si eres más fuerte que todo eso, lo conseguirás por muchos miedos que haya, se disiparán y desaparecerá la ansiedad y las taquicardias. Todo está en nuestra cabeza.

Sé de muchas personas cercanas a mí que se encuentran en la misma situación que me encontré yo un día, y la verdad es que no sé cómo ayudarles, solo podría decirles que se enfrenten a esos miedos que tienen, que si no lo hacen seguirán aumentándolo y se harán cada vez más pequeños dentro de su caparazón. Si no lo haces no puedes superarlo, es así de simple. Los miedos no van a acabar contigo, eres tú quien acabará con ellos haciéndoles frente.

Si no habéis leído a qué se debe tanto complejo, miedos y la aparición de ese escudo, lo podéis encontrar aquí: Mi pequeño mundo

Ahora soy completamente diferente, los miedos quedaron atrás, aunque claro, conforme pasa la vida y te enfrentas a nuevas experiencias aparecerán más miedos, pero ya eres lo suficientemente madura para saber que los miedos no te harán daño y que ¡puedes con todo! ¿A caso lo dudabas? Si le haces frente todo pasa y te harás cada vez más fuerte.

Disfruta cada momento como si fuera el último.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

aprendiendo a toda costa anterior aprendiendo a toda costa - siguiente aprendiendo a toda costa - home