13 ago. 2014

Esa sensación de abandono...

Cada vez que una historia termina, cada vez que un libro termina de ser leído me embarga la soledad. Es una sensación tan extraña que no sé cómo explicarlo. Es como si te quedaras huérfana de esas historia. Echas tanto de menos a los personajes que aparecen en ellas como los lugares, las familias, las casas, las conversaciones...

Y te sientes sola, abandonada. Como si todos esos personajes desaparecieran de tu vida al cerrar el libro. Ese libro que tantas ganas tenías de tener entre tus manos, ese libro que tan rápido se ha esfumado, que has leído con tanto ahínco que se ha quedado en nada. Sí, has disfrutado nuevas aventuras, te has sorprendido con las novedades, los cambios dentro de la historia y esa incertidumbre. Pues cuando se trata de George eres como Jon Nieve, no sabes nada.

Gracias a George R.R. Martin me he acercado a un mundo maravilloso, con gigantes, dragones, magos, videntes, hombres de los bosques, muertos que caminan, cambiapieles y mil fantasías más. He aprendido a no cogerle cariño a ninguno de los personajes aunque los llevo muy dentro de mí y me identifico con alguno de ellos. Posiblemente después cambia todo, dejas de sentirte identificado y piensas qué tonto/a... y también te sorprenden aquellos a los que odiabas, porque todo da muchas vueltas y ahora te caen genial.

El problema viene cuando alguno de ellos muere y una parte de ti, tus ilusiones y tu complicidad con ellos también desaparece. No me gustaría vivir en ese mundo, pero sí me gusta formar parte de él a través de las letras, a través de las descripciones y las aventuras que en el libro se narra.

Ha sido un verano bastante fructífero, pues he leído tres libros de entre 800 y 1000 páginas cada uno y he vivido mil y una aventuras, me he quedado boquiabierta y he tenido ganas de leer más y más. Sigo con esas ganas, pero me queda mucho tiempo por delante hasta que publiquen Vientos de invierno. 

Nadie sabe exactamente cuándo van a publicarlo, según se dice puede que en el año que viene, pero no es seguro. Así que tocará esperar y saber qué pasa con aquellos que se quedaron ahí, en la nada, con un futuro incierto por delante. Pienso en aquellos que empezaron a leer la saga hace ya 18 años y me compadezco de ellos. No sé cómo habrán podido esperar 18 años hasta haber leído Danza de dragones, el último libro y aún les queda muchos años más por delante.

Yo a penas llevo un año leyendo los libros y ya estoy impaciente por saber más. Me alegro de haber empezado a leer los libros ahora y no hace tantísimo tiempo porque estaría sin uñas y hasta sin dedos.

George, escribe rápido, please...


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