23 ago. 2014

Estigmatización, la lacra de la sociedad

Cuánta gente cambia y se reprime por culpa de la sociedad... A veces no somos conscientes del daño que podemos llegar a hacer con nuestra repulsión, nuestros comentarios y nuestras acciones. Somos capaces de despreciar a alguien solo por ver su forma de vestir, de hablar y, sobre todo, intentamos influir negativamente en sus propias vidas.

¿Quienes pretendemos ser llevando a cabo estas acciones?

No somos capaces de respetar a las personas tal y como son, simplemente intentamos hacer que estén tan reprimidos como nosotros mismos, coartándoles en sus gustos y su forma de vivir y ver la vida. Cualquier mínimo cambio en el rebaño intentamos enmendarlo con un latigazo. Todos debemos pensar igual y ser iguales, por dentro y por fuera. Este mundo cada vez me recuerda más al mundo de Momo y sus hombres grises.

Personas sin gustos, sin elección, que tienen que permanecer igual a las ovejas que les rodean, convirtiéndoles en personas sin vida ¡Uníos al rebaño! - parecen decir. Pues no pienso unirme a ese rebaño de ovejas descerebradas y sin personalidad.

No tiene por qué gustarme lo mismo que a la mayoría -que es estúpida, por cierto-, tampoco tengo que querer a la misma persona a la que quieres tú, con sus facciones, su color de pelo, piel, ojos, altura. Cada persona por sí misma es única y perfecta. Ahora resulta que lo atractivo es un tío petado, con los ojos oscuros y pelo oscuro, alto y sin cerebro. Además, es primordial que le guste la fiesta, beber y ligar con todas ¡claro que sí!

También tenemos que vestir todos igual, que si ahora se llevan esos pantalones culeros como lo llamo yo o bragas vaqueras como he oído por ahí pues toodas enseñando el culo ¡que es la moda! Se lleva la mitad de la cabeza rapada, pues me la rapo. Se lleva ser ligera de cascos y un poco sueltecita, soy una persona tímida y tengo mis propios valores pero... qué porras! Es la moda.

Lo peor no tiene nada que ver con los gustos y la apariencia física, sino que se metan en tu vida privada ¿vais a decirme a mí qué sexo tiene que gustarme? Si me gustan las tías ¿te importa mucho? Como si me atraen los perros, oiga. Yo sabré lo que hago con mi vida sexual, haz tú con la tuya lo que te plazca. No me reprimas, no me señales, no me etiquetes, yo no soy un producto que va a ser puesto a la venta, solo soy una persona. Con sus gustos, sus valores, sus principios, su personalidad y su libertad. No me coartes, no eres nadie para hacerlo. Métete en tu vida y vívela como quieras, pero no intentes influir en la de los demás.

Simplemente porque harás que esta persona sea desgraciada, que se esconda, que huya de los demás. Donde no se le pueda ver, donde no haya un dedo que le señale, donde pueda hacer lo que quiera sin temor a las palabras de aquella gente que solo busca hacer daño. 

No solo me refiero aquí a los homosexuales, asexuales, transexuales, bisexuales, heterosexuales, etc. sino que tenéis para todo. También para las limitaciones físicas, los problemas emocionales, las carencias personales ¡todo!

Y es que no se puede ser peor persona que aquella que juzga a los demás sin ton ni son, inmiscuyéndose en la vida de los demás sin ningún reparo. Vive y deja vivir.


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