1 ago. 2014

La evolución es la esencia de todo

Es curioso cómo si echas la vista atrás, te das cuenta de cuánto has cambiado y a veces rehusas pensar que aquella persona a la que recuerdas o a la cual estás leyendo a través de un diario o diferentes escritos fueras tú misma en un pasado más o menos lejano.

Hace no mucho recuperé mis diarios del fondo de una de las baldas de mi armario y empecé a leer inmensas faltas de ortografía y expresiones vulgares, me cuesta recordar que yo en un pasado fuera así, que empleara esas palabras y que pensara de aquella forma.

Leí y seguí leyendo y me di cuenta de que sí podía ser yo, porque esa niña a la que estaba leyendo era tonta, muuuy tonta. No paraba de equivocarse y tropezar en la misma piedra día tras día durante demasiado tiempo, pero ahí seguía firme, cabezota e inamovible. Sí, una de mis cualidades es tener mucha fuerza de voluntad, pero aquello era pasarse.

Estaba ciega, no veía cómo yo era extraña para los demás y que todos me rehuían. No querían saber nada de mí, especialmente aquel chico al que yo "quería" tanto, porque claro, yo era de las de la vieja escuela, más cerrada de mente -y de piernas-. Además de todo aquello que sabéis que tuve en la adolescencia y que me convertían más en un mueble que en una persona.

Aun así seguía y seguía, empecinada en que él me quería pero se hacía el durito. Qué tonta era. Puede que igual que ahora, solo que ya estoy un poco más curada de espanto y sé que no debo confiar en las apariencias, ni en las personas a las cuales idolatramos, porque son personas como nosotros y no sabemos realmente lo que quieren y/o piensan.

Me llevé un gran palo y aun así seguí confiando. Puede que intentara mejorar, que quisiera seguir dando oportunidades a la gente que me rodeaba aunque me hicieran daño.

A partir de un momento -dios sabe cuántos palos después- maduré y fui capaz de crear mi pequeña gran coraza, que más que una coraza o un impedimento para mí es algo así como un don. Me situé un poco más dentro de mí misma, intentando no tomar partido, al menos que no se notara, y así me convertí en algo así como una chica "reservada". Quien me conoce bien sabe que no lo soy y que siempre doy mi opinión tal y como es, pero eso es un privilegio que tienen las personas que me rodean, no todas con las que me encuentro día a día, y que estoy más loca que una cabra.

Esa chica reservada ha tenido la oportunidad de desarrollar una habilidad como es escuchar, ya que normalmente no nos paramos a hacerlo y lo único que hacemos es oír. Puedo ser capaz de recibir aquello que las personas quieren decirme sin necesidad de romper ese silencio o ese discurso tan importante para quien nos está intentando transmitir algo.

Por eso normalmente no hago preguntas, por eso lo intento digerir todo bien digerido y luego dar mi punto de vista sin necesidad de soltar ninguna idiotez en el momento en el que me están diciendo algo.

Normalmente pensamos en nosotros mismos y no somos capaces de pararnos a escuchar y tener en cuenta a aquellas personas que nos rodean ¿por qué no? ¿A caso no es importante que una persona se desahogue sacando fuera todo lo que le preocupa y le reconcome? Si nos parásemos a escuchar a las personas no haría falta tanto psicólogo, pues las personas se sentirían queridas y apoyadas.

Desde pequeña siempre me ha gustado escribir, pues dejaba patente aquello que sentía y pensaba y me ayudaba a desahogarme. Aunque en un principio escribiera fatal, como he dicho al principio, y mi creatividad sea bastante escasa.

Solo espero que cuando tenga 40 años más o menos, mire atrás, lea este blog o cualquier otra cosa que haya escrito en trabajos, redes sociales, etcétera; y me de cuenta, como ahora, de que en un pasado escribía fatal. Y si es con un libro ya escrito (publicado o no) mejor que mejor.


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