7 ago. 2014

La vida, ese cúmulo de casualidades y adversidades

A veces me pongo a pensar -por extraño que parezca- y me doy cuenta de los inmensos cambios que tiene la vida. Puede que ahora estemos inmensamente felices, pero cuando pase un segundo quizá todo eso se desmorone sin que lo hayas previsto o lo hayas sopesado.

La vida se resume en eso, es volátil y pasajera como las nubes que tenemos sobre nosotros día tras día y aun así seguimos luchando, viviendo, disfrutando de todo lo que nos rodea, porque sino ¿qué nos queda?

Si no disfrutamos lo que tenemos, la vida no tiene ningún sentido. Sería una especie de casualidades y desdichas que se suceden día tras día. 

Quizá nos vengamos abajo, sobre todo si la vida no te ha tratado bien y los problemas se suceden y vienen todos juntos, porque como se suele decir todo sucede de golpe y los problemas nunca vienen solos.

Aunque no seas capaz de aguantar los golpes tienes que ser fuerte, reconstruirte, aprender de aquello que has perdido o te han arrebatado y seguir, luchar por ti, sobre todo por ti. Porque nadie más va a hacerlo, porque solo tú eres capaz de lavarte la cara, dejar tus problemas atrás -quizá en tu casa- y sacar la sonrisa más grande que haya en tu vestuario.

Cuando me paro a pensar tengo miedo, mucho miedo de cómo acabaré, de qué me deparará la vida, de si seré lo bastante buena en vida como para hacer cosas bonitas por los demás, poder ayudar y mejorar la vida de quienes me rodean, tanto si los conozco como si no. Porque no hay nada más bonito que ayudar.

Pero sobre todo tengo miedo de perder a mis seres queridos, porque es posible que aguante mejor los golpes que reciba yo misma, pero que dañen a quienes más quiero, no sé si podría soportarlo. Tengo miedo de que mis padres se hagan mayores, de que los problemas aumenten, de no ser lo suficientemente buena para ayudarles en todos los sentidos. 

Tengo miedo de no ser lo bastante fuerte como para tener y cuidar a mis hijos, no sé si lo pienso por los dolores de espalda y pies que tengo todos los días, sobre todo cuando llevo peso encima o voy a andar, pero temo no ser una buena madre. Porque mi escoliosis no me lo permita, porque al tenerlos en brazos mi espalda se resienta y no sea lo suficientemente buena para ellos. Al tener a mi prima en brazos casi todos los días me he dado cuenta de que casi no tengo fuerzas como para llevarla en brazos durante una hora, que cuando la tenía que dormir me dolía todo y quizá por eso no pueda ser una buena madre. Esa es una de las cosas a las que más miedo le tengo. 

Pero luego pienso si los demás han podido ¿por qué yo no? Habrán sido capaces de sacar a sus hijos adelante y llevar una casa, un trabajo y mil cosas más personas que estén mucho peor que yo, que aunque tenga asma, escoliosis y demás no creo que sea incapaz de criar a mis hijos ¡con lo que me gustan los niños! Estoy segura de que si me lo propongo lo conseguiré y dejaré las tonterías a un lado centrándome en ellos. En que sean felices y en darle lo mejor de mí misma.

Aun así la vida está llena de "cosas malas" que tenemos que ir sorteando y superando a lo largo de los años de nuestra vida. Dar lo mejor de nosotros mismos es crucial, pues sino no podremos superar esos obstáculos. Los miedos siempre estarán presentes, pero tenemos que ser capaces de dejarlos atrás y serán parte de nuestras anécdotas. 

Lo importante es hacer en el tiempo que tengamos todo lo que queramos hacer, pasar tiempo con los nuestros, llevar a cabo buenas acciones y sobre todo disfrutar con aquello que queremos y/o tenemos que hacer.

Acerca de mí

Hola, soy Cristina y soy Maestra de Educación Primaria, de la especialidad de Escuela Inclusiva. Tengo 24 años y me encanta la educación y el diseño. Espero que disfrutéis de este espacio tanto como yo.

1 comentario:

aprendiendo a toda costa anterior aprendiendo a toda costa - siguiente aprendiendo a toda costa - home