5 ago. 2014

Todas las vidas tienen un propósito

Todas las vidas tienen un propósito, algunos de ellos son pequeños, pero no menos que los demás pues todos en su conjunto cambiarán el mundo de alguna u otra manera.

Mi vida aún está por empezar. No he cumplido ni la mitad de mis propósitos, ni la mitad de mis sueños y aún no he sido lo suficientemente buena para los demás. Algún día espero conseguirlo y quiero empezar cuanto antes.

A partir de septiembre espero ser una mujer nueva, quiero superar algunas cosillas que me dan algo de apuro, pero aun así lo haré y romperé una pequeña barrera haciéndome entender que soy capaz de ello, de dar lo mejor de mí misma a los demás para que puedan seguir con sus vidas y ser felices. Tener una segunda oportunidad ¿a caso hay algo más bello?

Yo quiero ser una  persona que lo de todo por los demás, por pequeño que sea, si mi ayuda es necesaria allí estaré. Quiero hacerme donante de sangre, cosa que me da un poco de apuro como he dicho antes. Y, además, quiero ser voluntaria, de lo que sea -comedores sociales, asociaciones...-.

Porque no hay nada mejor que dar, aun sin recibir nada a cambio. Porque donde tú crees que no recibiré nada a cambio yo recibo lo mejor del mundo entero. Recibo utilidad, amabilidad, compañerismo, generosidad y sobre todo recibo mucho amor.

Aunque las personas a las que ayudes no te den las gracias, solo por sus gestos, sus sonrisas, sus miradas sabrás que estás ayudándoles y eso es algo que no se puede comprar ni regalar.

No soy muy adepta a Dios, bien lo sabéis, pero voy a mencionarlo para aquellos que creen enormemente en él y no hacen absolutamente nada parecido a su "palabra". Jesucristo era un profeta que vivía por y para las personas discapacitadas o que se encontraban en una situación desfavorable, enfermedades, etcétera. Aun así los altos cargos de la Iglesia se regodean en sus riquezas, miles de toneladas de oro que no sirven más que para adornar la casa de Dios.

¿Os recuerdo que Jesucristo era pobre?¿Que vivía para dar?¿Que no tenía más que una túnica y unas sandalias? Por favor, menos palabrería y más actuar. Ayudemos a aquellos que nos necesitan. Demos todo lo que podamos por ellos, por nuestros iguales y seremos ricos de alma. La riqueza material un día se va, en cambio cuando vives para dar tu legado jamás se irá y mientras vivas serás feliz, porque tu felicidad reside en aquello que ofreces.

No pretendo calentaros la cabeza ni comeros la sesera, solo intento ofreceros aquello que pienso, que siento y que ansío. Ansío ayudar y ser útil, aunque no sea económicamente -cosa de la que carezco absolutamente-, puedo dar mi tiempo, mis manos y mi corazón a aquellos que necesiten cualquier cosa, por pequeña que sea de mí.

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