18 sept. 2014

Fruto de las casualidades

Uno de esos días en los que lo ves todo negro, echas la vista atrás y te das cuenta de todas las cosas malas que te han pasado o han ocurrido a tu alrededor en los últimos cuatro años. Porque la situación parece no mejorar nunca y tú siempre tienes que estar ahí, al pie del cañón. Aguantando carretas y carretones sin moverte ni un ápice, sin tambalearte, sin dudar y sin pisar en falso. 

A veces pienso que soy de las pocas personas que siempre están ahí, en las buenas y en las malas, aunque los demás no lo vean, aunque no hayan podido verlo.

Sí es verdad que he dejado muchas cosas de lado, o ellas me han dejado a mí, porque la vida da muchísimas vueltas y un día estás aquí y el otro ha cambiado todo completamente. Nunca sabrás lo que te depara el futuro y tú sigues ahí aguantando todo lo que venga, todo lo que está por venir sea bueno o malo, como si nada pasara. Siempre con una sonrisa en la cara esperando un nuevo comienzo, una nueva oportunidad y, sobre todo, un buen presente en el que estés tranquila, desahogada y puedas decir ¡tengo todo lo que quiero! No me refiero a cosas materiales, simplemente a vivir bien, vivir desahogados sin problemas, sin altibajos, sin tener preocupaciones.

Creo que una vida así no existe, aun así creo que aquellos que son ricos o tienen un desahogo económico siempre estarán mejor que aquellos que tienen deudas o no llegan a final de mes, porque es una preocupación menos. Porque puede que todo les salga mal, que tengan dudas y preocupaciones pero el problema económico es uno menos en su camino. El dinero no te da la felicidad pero te empuja hacia ella.

Pero no quiero referirme solo al dinero, me refiero a la gran cantidad de cosas que nos empujan hacia una dirección o hacia otra como si simplemente fuésemos veletas que se mecen según la dirección en la que sopla el viento. Todo cambia, nuestros caminos se cruzan, se enlazan y nada te asegura que sigan estando enlazados para siempre. Todos tenemos problemas, todos tenemos que seguir nuestro destino y las oportunidades que se nos presentan en el camino.

Porque simplemente somos una casualidad y nuestra vida forma parte de ella.

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