4 feb. 2015

Peluditos

¡He vuelto! Siento ser tan impuntual y tan inconstante pero no puedo hacer otra cosa. Me lío con trabajos, estudios y videojuegos y aquí se queda el blog, abandonaíto perdío.

Tengo muchísimas cosas que contar por aquí. En primer lugar que hace un mes y catorce días adopté a una perrita de la Protectora de Animales y Plantas de Málaga para regalársela a Jose, que llevaba muchísimo tiempo queriendo tener un perrito.

Fue de sorpresa, él no intuía nada y llegué inesperadamente con un cachorrito de dos kilos adornada con un lacito rosa en el cuello.



Jose se quedó en shock y la pequeña Kira, que así la llamamos, se adueñó de su casa y de nuestros corazones. Al principio lo pasamos bastante mal, estaba acostumbrada a estar con su mamá y sus hermanitos en una casa de acogida y claro, aquí se sentía sola, no estaba con su familia y además era una casa extraña. Recuerdo que lloraba cada dos por tres, lloriqueos cuando comía, cuando bebía, e incluso estando dormida.  Me daba mucha pena y lo pasé mal.

Pero a la semana aproximadamente ya se acostumbró, estaba como Mateo por su casa subiéndose al sofá, lloriqueando para que la subiéramos a la cama en medio de la noche y comía con total normalidad -antes le temblaban las patitas y lloraba mucho recordando a su madre-.



De dos kilos ha pasado a seis kilos, es una grandullona y cada día nos tiene más encandilados a todos. Mañana le toca la vacuna del moquillo y en unos pocos días ya podrá salir a la calle a corretear y disfrutar de toodos los olores que la embargan. No os imagináis la ilusión que le hace cuando la sacamos en brazos a la calle o se asoma a la ventana del salón.




Tiene unos ojos verdes tan profundos y bonitos que es imposible no querer achucharla aunque en cuanto acerques la cara ella no podrá evitar morderte la nariz y lo primero que pille. Pero si la vierais por la mañana asomada a la cama con las dos patitas lloriqueando y con las orejas para atrás de ilusión por volver a verte, os la comeríais a besos.




Igual que cuando vuelvo a Estepona después de una semana o dos, que se vuelve completamente loca, llorando, dando besos, bocados, ¡de todo!


A parte de la adopción de Kira no han pasado otras grandes cosas, seguimos con lo mismo: Jose trabajando y yo cogiendo el 18 todos los días para ir a la UMA. Ahora estoy en época de exámenes y, aunque solo me quede uno, todavía tengo que entregar cuatro trabajos más, SOS.

Al menos después de eso podré volver al colegio y hacer las prácticas en mi colegio, otra vez, y volver a ver a los peques, estar con ellos y aprender, sobre todo aprender de ellos.



Las idas y venidas de Estepona no paran, y que no falten porque significa que puedo ver de nuevo a Jose y a mi pequeña Kira. Qué alegría da que te reciban tan, tan bien.


Gracias a todos los que seguís ahí a pesar del tiempo que llevo ausente, qué alegría da volver a escribir, y no para hacer trabajos, que ya toca descansar un poco. Por cierto, abrigaos bien que esta semana bajan bastante las temperaturas y ya hemos cogido demasiados resfriados y gripes como para recaer. Un beso muy, muy fuerte.


PD: Os recomiendo que adoptéis animalitos, ya hay bastantes ahí fuera solos y pasando frío/hambre como para ir a comprar uno a las tiendas de animales. Pasaros por las protectoras y perreras, que están llenas de amor y, sobre todo, felicidad.

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