4 nov. 2016

Las escuelas que cambian el mundo

Buenos días. Por fin es viernes, sííííí. Esta semana se me ha hecho muy larga, la verdad. El fin de semana pasado mi novio me regaló el libro "Las escuelas que cambian el mundo" de César Bona. No, no he tenido tiempo de leerlo porque me regaló también "Los cuentos de Beedle el Bardo" y además estaba leyendo anteriormente "Insurgente" así que lo llevo como puedo.


Si queréis ver mi opinión sobre las 20-30 páginas que he leído pasad.

Si no habéis leído "La nueva educación" de este prestigioso maestro os lo recomiendo encarecidamente. De verdad, os abre los ojos de una manera inimaginable. Muchas veces nos proponemos hacer cosas nuevas, trabajar de otra forma, enseñar a los niños desde el mundo de los niños, no desde el tedioso mundo de los adultos. Cambiar la perspectiva de la educación. Darle otro enfoque. Desde luego hemos visto muchísimos avances en otros campos, pero en el caso de la educación parece que la cosa se ha estancado bastante.

Seguimos queriendo que los niños se sienten de forma individual o en parejas, que atiendan, que el profesor es el que enseña, que los niños tienen que estar callados y trabajando de forma completamente individual y sin interacción entre ellos y un larguísimo etcétera.

Desde luego es el camino más fácil (aunque tampoco es fácil hacer que niños de entre 6-12 años estén 5 horas al día callados, sentados y portándose bien). Yo me tuve que encargar durante una semana de una clase de 2º de Primaria y fue un auténtico caos, la verdad. No era todavía maestra, estaba haciendo las prácticas en el cole pero mi profesora se puso enferma, con lo cual me dejaron a cargo de la clase. Algo que según me han dicho posteriormente es completamente inadmisible. No quiero etiquetar ni mucho menos pero ese centro es un tanto problemático con lo cual imaginaos el caos. Niños que corrían, que se peleaban, que gritaban, etcétera, etcétera. Y es que no, no quieren libros, no quieren estar sentados, no quieren aprender de esa forma, pero yo no tenía más remedio que seguir con la dinámica de clase de la tutora. Además, al no estar su tutora se alborotaban el doble, con lo cual no fue una experiencia muy agradable. Pero, desde luego, de todo se aprende.

El caso es que, según lo que he leído, César fue a un cole que está en Donostia con una metodología completamente innovadora basada en el juego. Los niños aprenden jugando. Los niños aprenden experimentando. Los niños aprenden por imitación. Los niños NO aprenden estando sentados, quietos, callados y mirando un libro. Los niños son esponjas. Pero son esponjas cuando se les motiva y cuando se sienten partícipes de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje.

He leído poquito, perdonadme. Poco a poco os iré contando más impresiones. Pero una de las cosas que más me llamó la atención fue lo de "Tirar la pared". Los peques de infantil iban a una sala (que según las descripciones yo me la he imaginado enorme) donde habían piezas de corchopán formando una pared. Los niños llegaban tranquilamente, soltaban sus zapatos y procedían a tirar abajo el muro. Una vez derrumbado, cogían piezas y realizaban construcciones, se "peleaban" o se iban a la zona motriz donde los niños podían saltar en trampolines. Una auténtica pasada. Cuando terminaba el tiempo fijado la profe decía que volviesen a formar la pared y poco a poco la dejaban colocada. Según el reloj de César solo tardaron 3 minutos.

En estos casos la relación con la familia es fundamental -en estos y en todos-. La familia no debe ser un agente ajeno a la educación de sus hijos y, por tanto, del centro escolar. La colaboración con la familia es un regalo para los profesores porque necesitamos ayuda. Necesitamos esa cooperación para llevar a cabo actividades chulas y ofrecerles a los niños la mejor educación posible.

Otra de las cosas que me dejó alucinando es que trabajan todos los contenidos/objetivos del currículo a través de actividades que conectan al niño con el entorno que le rodea. Así, en 1º y 2º de Primaria trabajaban las unidades de medida a través de actividades que están en nuestro día a día y no sabemos verlas. Al menos, no sabemos verlas como elementos educativos. Tratamos de separar la escuela de la sociedad cuando lo que deberíamos hacer es totalmente lo contrario.

Así, trabajan una actividad que está presente en todos los cursos de Educación Primaria como es el barrio. Un niño es el tendero y otro es un padre/madre de familia que tiene que realizar la compra en el establecimiento. Se comunican mediante teléfonos y así informa el tendero al padre/madre de familia cuándo está abierta la tienda. Tienen que saber si tienen dinero suficiente para comprar lo que desean.

Bueno, tampoco os voy a desvelar todo. De verdad, tenéis que haceros con el libro porque yo llevaré unas 30 páginas y estoy alucinando en colores. ¡Cuántas cosas podemos hacer! ¡Qué ciegos estamos en muchos casos!

Este libro, sin lugar a dudas, os quitará la venda de los ojos y alucinaréis con lo que podéis llegar a ver. Con lo que podemos llegar a hacer en una clase y en un centro escolar. 

Podemos y debemos construir un nuevo concepto de educación.

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